Créditos fáciles • Entregas a Domicilio • Productos únicos
Hace un par de años, mientras esperaba a mi hija Amanda, una pausa inesperada en mi rutina me llevó a redescubrir mi hogar. Entre cajas, recuerdos y mucha organización, comencé a sacar lo que ya no usaba… sin saber que ahí se sembraba la semilla de "Desocupando mi clóset".
¿Quieres saber cómo pasamos de Desocupando mi Clóset a Desocupando mi Bodega?
Aquí va la historia completa, hace un par de años, mientras esperaba la llegada de mi tercera hija Amanda, me encontré por primera vez con mucho tiempo libre en casa. Nunca había estado sin trabajar, y durante mi pre y postnatal me sentía desocupada, así que empecé a ordenar mi hogar y preparar el nidito para mi bebé.
En ese proceso, comencé a sacar ropa, zapatos y objetos que ya no usaba, y que podían servirle a alguien más. Sin pensarlo, nació una idea que al principio era solo un pasatiempo: vender lo que ya no usaba.
Publiqué mis cosas en MarketPlace, y vi que a la gente le interesaba. Mientras volvía al trabajo, seguí vendiendo por las tardes lo que me pedían. Con la pandemia, el negocio creció: contacté a mis primas en Santiago, vendía, reinvertía, y empecé a comprar más productos.
Con el tiempo, transformé una habitación de mi casa en una bodega, hice repisas y organicé todo como si fuera un minimarket. Así pasamos de “desocupando mi clóset” a “desocupando mi bodega”.
Fuimos pioneros en MarketPlace en Valdivia, y gracias a Dios el negocio creció. Sin estudios de marketing ni finanzas, solo con ganas, orden y mucha fe, hoy tenemos tres bodegas pequeñas, una joven que me ayuda y un repartidor que entrega cada pedido con cariño.
Todo empezó con una necesidad… y terminó siendo una nueva forma de vivir.
Gracias por confiar en nuestro trabajo 💕 Estas son algunas de las lindas experiencias que nos han compartido:
Rellena el formulario y enterate primero de las novedades 💬
Escríbenos 😉